Alicante ha consolidado en 2026 una transformación estructural pionera, fundamentada en dos ejes estratégicos: una agresiva y favorable política de incentivos fiscales corporativos, y la maduración de su ecosistema tecnológico. Estas medidas no solo modernizan el tejido productivo local, sino que han posicionado a la ciudad como uno de los polos más atractivos del sur de Europa para la reubicación de sedes multinacionales, startups tecnológicas y la atracción de capital internacional.