La salida de la regata el próximo 17 de enero proyectará la ciudad ante una audiencia internacional y volverá a generar actividad económica y turística
Alicante volverá a situarse en el centro del mapa internacional el próximo 17 de enero. Ese día, la ciudad será el punto de partida de The Ocean Race, la gran regata oceánica que conectará Alicante con Auckland, Itajaí, St. Pete-Clearwater, Cascais y Amaala en una vuelta al mundo a vela.
La competición representa uno de los mayores desafíos del deporte náutico, con una combinación de resistencia, superación e innovación tecnológica. Pero para Alicante, su dimensión trasciende lo deportivo: supone también una oportunidad para proyectar internacionalmente la ciudad y mostrar su capacidad para acoger grandes acontecimientos.
La experiencia de 2023 ofrece una medida de ese impacto. La anterior salida desde Alicante atrajo a más de 300.000 visitantes y generó un impacto económico de 71,6 millones de euros en España. A ello se sumó una importante repercusión internacional para la imagen de la ciudad.
El regreso de la competición permite volver a activar ese efecto sobre hoteles, restauración, comercio, ocio y empresas vinculadas al puerto y a los servicios. Pero también refuerza un posicionamiento más amplio: el de una ciudad conectada internacionalmente, capaz de atraer visitantes, talento y proyectos de dimensión global.
La edición de 2027 tendrá además un componente excepcional. La primera etapa, entre Alicante y Auckland, será de 14.000 millas náuticas, la más larga de la historia de The Ocean Race.
El pasado mes de septiembre, Alicante recibió en Lorient la bandera que simboliza el relevo como próximo puerto de salida. Un gesto que pone en marcha la cuenta atrás para un acontecimiento que volverá a convertir a la ciudad en punto de partida y escaparate internacional.
Y es precisamente esa capacidad para atraer grandes proyectos y generar actividad la que contribuye a reforzar Alicante como un destino de oportunidades donde invertir, establecerse y crecer.